Convocatoria de artículos

A unas treinta pulgadas de mi nariz
se levanta mi frontera,
y todo ese aire intacto
es mi privado pagus, mi heredad.
Extraño: a menos que con ojos de almohada
te invite a intimar,
ten cuidado de invadirla rudamente.
No tengo pistola, pero sé escupir.

En 1965 se edita el libro de W. H. Auden About the House. En él figura el poema Thanksgiving for a Habitat y como preámbulo al mismo, estos versos que llevan por título The Birth of Architecture. En ellos Auden traza de un modo ‘brutalmente’ irónico los linderos de su intimidad, expresando el carácter vital de ese intersticio fronterizo donde se negocian los límites de su mundo privado. Estamos hablando del ámbito personal.

Dos años antes, en 1963, se había publicado el libro Community and Privacy. Ese texto de Serge Chermayeff y Christopher Alexander, que impregnó de modo fulgurante el debate académico arquitectónico de la segunda mitad de esa década, extendía el alcance del postulado personal y poético de Auden, articulando una serie de consejos prácticos capaces de jerarquizar los requisitos necesarios, partiendo de la unidad básica de la vivienda hasta su unión abarcando agrupaciones mayores de carácter urbano, para evitar lo que, según ellos, se estaba produciendo en las ciudades: una pérdida creciente de la posibilidad de aislarse, con la consiguiente pérdida de la capacidad de reflexión individual, de tener intimidad y del disfrute de la soledad. Hoy sabemos también que a este problema se añade el opuesto: un exceso de aislamiento social no deseado, que provoca lo que incluso se ha calificado como la epidemia de nuestro tiempo, la soledad no deseada. Ambos problemas están relacionados: como nos enseñan los filósofos, la intimidad es lo opuesto a la soledad no deseada.

En su libro A Topology of Everyday Constellations, Georges Teyssot distingue dos sistemas opuestos en el desarrollo urbano a partir del siglo XVIII, definidos por dos espacios que se contraponen: el espacio del lujo y el espacio del caos. El primero representa el sistema de orden de los edificios públicos, cuyo modo de establecimiento más efectivo en la sociedad se basa en el lujo y su ostentación, el único considerado como verdadera Arquitectura ─lo monumental como regulador del carácter urbano─. El segundo define el espacio privado de las viviendas como el negativo restante ─lo particular como fondo indistinguible de la ciudad─, magma incontrolable apremiado de regulación dada su falta de cualidades estéticas. Así, con este análisis genealógico, Teyssot reconoce unas connotaciones de valor asociadas al ámbito construido de lo público y de lo privado, que hemos heredado.

Con anterioridad, Hannah Arendt en La condición humana había ampliado el campo de reflexión sobre lo privado y lo común, llevándolo al área de lo sociopolítico. Utiliza metafóricamente los conceptos griegos de oikos (la casa), para referirse a lo individual y contingente, y polis (la ciudad), como lugar de lo común y trascendente, que reúne a todas las generaciones pasadas, presentes y futuras. En el ámbito de la polis, defiende Arendt que lo inesperado y la novedad es posible, ya que en él el hombre es libre. Por contra, en el ámbito del oikos los hombres están condicionados por sus circunstancias particulares. Frente a esta toma de postura abiertamente favorable a lo común frente a lo individual, vemos como el individualismo se constituye como uno de los rasgos más significativos de las sociedades occidentales contemporáneas, sostenido, precisamente, en sus posibilidades de autoexpresión, diferenciación y de autodeterminación, al liberarse de los rasgos comunitarios y de la alienación que esto supone. Aunque, no obstante, sabemos que el individualismo también conduce a la atomización social, la indiferencia hacia los otros, el egoísmo e incluso al narcisismo. Quizá, como apuntaba Herman Hertzberger en sus Lessons for Students in Architecture, ambas visiones de la vida son producto o expresión de la misma condición humana, por lo que animaba a la destrucción de la falsa alternativa entre individualismo y colectivismo.

Enunciadas aquí, a modo de sugerencia, solo algunas de las aproximaciones que se han hecho en torno al complejo tema de la polaridad entre los ámbitos de lo individual/íntimo/privado y de lo colectivo/común/público, el número 8 de HipoTesis Serie Numerada abre la posibilidad de reflexionar de nuevo sobre el tema, así como sobre el solapamiento y potencial conciliación de las dos áreas. La revista propone traer el debate a los nuevos escenarios que se presentan ante nosotros en estos inciertos comienzos del siglo XXI, donde incluso, si tomáramos las palabras de Auden con literalidad, la demarcación elemental entre ambas esferas se ha visto alterada.